Cosas que pasan al cerrar el día. El trabajo y el amor ...
- mpesce1962
- 23 dic 2025
- 8 Min. de lectura
Actualizado: 26 dic 2025
El sol continuó su marcha, la luna empezó a verse, oscureció, éste día estaba llegando a su fin junto con el año. Estamos llegando a las jornadas estivales, en pleno solsticio de verano, donde el día llega a su máximo esplendor y la noche a su mínima expresión. Es fin de año, cuando llegan las fiestas tradicionales, y es cuando uno casi que naturalmente reflexiona, hace balance, mira la vida desde otra perspectiva. Ya casi sobre la media noche Pedro se aprestaba a cerrar su Bar, estaba ordenando todo, apagando la máquina de café, ordenando las mesas, cuando le llama la atención una de esas mesas, sobre ella habían quedado unas hojas perfectamente alineadas, como si alguien las hubiera olvidado o puestas de exprofeso, entonces Pedro las tomó y leyó el encabezado que decía: " Carta de Albert Einstein a su hija Lieserl ". Naturalmente que a Pedro le llamó la atención, por tanto procedió a leerla, la misma decía:
“Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los prejuicios del mundo.
Te pido que la guardes el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para aceptar lo que te explicaré a continuación.
Existe una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no ha sido identificada por nosotros. Esta fuerza universal es el amor.
Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo, olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas. El amor es Luz, ya que ilumina a quien lo da y lo recibe. El amor es Gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El amor es Potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos y permite que la humanidad no se extinga en su egoísmo ciego. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere.
Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Esta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo.
El amor es la quintaesencia de la vida.
Tal vez aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo suficientemente poderoso como para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que azotan el planeta.
Cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor, cuya energía espera ser liberada. Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, habremos afirmado que el amor lo conquista todo, lo trasciende todo y lo puede todo, porque el amor es la quintaesencia de la vida.”
Tu Padre Albert.
La verdad que Pedro después de haber leído esto supuestamente proveniente de uno de los científicos más reconocidos de occidente, quedó pensativo, no conocía esa faceta "espiritual, mística, trascendente de Einstein"; esa noche Pedro quedó impactado. Más allá de la autenticidad, si la carta es verdadera o falsa, si es atribuida pero no fue escrita por el científico, su contenido le resultó compartible y lo llevó a pensar en su familia y en sus amigos más próximos, todos dignos de ese amor al cual Einstein se refiere.
De Einstein conocía por charlas mantenidas con los profesores que lo visitaban en el bar, frases relativas a sus creencias, que se han hecho conocidas a partir de las redes, tales como: "Dios no juega a los dados" o " creo en el Dios de Spinoza" .... También conocía el concepto del amor que manejaban los griegos enseñados por los mismos profesores que lo visitan; una vez le contaron que para los griegos existían al menos 4 o 5 clases de amor, tales como eros, philia, storge, ágape, y más tarde xenia. Eros es la más conocida e incluso la única acepción que manejamos, pero ese sentimiento (esa fuerza llamada amor) va mucho más allá, abarca varios aspectos de lo humano. Pensó en su propia vida, y cómo "esa fuerza" lo impulsó, lo proyectó, cómo esa energía inmanente estuvo presente en los momentos de sacrificio, en los malos momentos para sostenerlo y sacar lo mejor de sí, y en los buenos para amplificar la alegría.
Esa noche fue a su casa, cenó y luego se puso a pensar y estudiar, Pedro siempre fue noctámbulo y profundizó ..... El lenguaje es un conjunto de signos que expresan palabras, a su vez las palabras tienen un contenido específico, simbolizan desde objetos inertes hasta razones, emociones y sentimientos, el lenguaje es el vehículo por el cual nos expresamos, dice el evanjglio de San Juan: «En el principio era el Verbo,y el Verbo estaba con Dios,y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio con Dios.Todas las cosas por Él fueron hechas,y sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. En Él estaba la vida,y la vida era la luz de los hombres.La luz en las tinieblas resplandece,y las tinieblas no prevalecieron contra ella.»**
Este prólogo es conocido como el Himno del Logos y presenta a Jesús no desde su nacimiento, sino desde la eternidad, como el Verbo (Logos) creador y luz del mundo, la idea, el pensamiento, la razón, ésa es la luz. Precisamente a partir de la lectura de la supuesta carta de Einstein a su hija Pedro trató de ponerle contenido a la palabra amor y a muchas otras, como vida, honor, libertad, honestidad, dignidad, fraternidad, igualdad, educación. Y llegó a la conclusión que hemos vaciado de contenido las palabras, y que las usamos sin referencia a su significado, livianamente pensadas. En el caso concreto del amor, Platón en "El banquete" nos habla del deseo de lo bello y lo eterno, del amor como carencia, y habla de la escalera del amor, como la que va del cuerpo al alma. Para Erich From, en el libro "El arte de amar" el amor es un arte y una actitud activa que se aprende y se practica y la sociedad moderna vuelve al amor superficial y utilitario. Para Sigmund Freud el amor es la expresión de la libido y de pulsiones inconscientes, lo describe como un conflicto entre deseo, represión y normas sociales y sostiene que el amor nace del inconsciente. Para Zygmund Bauman en su libro "Amor líquido" es un vínculo frágil y transitorio existiendo un miedo al compromiso en la modernidad, y planteando las relaciones como descartables. Si bien es dicutible la veracidad de la carta cuyo contenido llevó a Pedro a cuestionarse todo esto, sí existieron otras cartas de Einstein que son reales y que abordan otros temas también importantes. Una de ellas es la Carta real de Einstein a su hijo Hans Albert (1930)
Esta carta fue escrita cuando Hans tenía 26 años y estudiaba ingeniería en Suiza:
Berlín, 5 de noviembre de 1930
Mi querido Hans Albert:
Me alegra mucho que te hayas interesado por la música. Es algo que me alegra profundamente. En ocasiones pienso que la música me salvó de enloquecer durante los tiempos difíciles.Es un refugio, un mundo en sí mismo.
Me alegra también que tus estudios vayan bien. Pero no olvides que no todo en la vida es cálculo y técnica.Intenta comprender a las personas, y también a ti mismo.
A tu edad no es fácil, pero es importante. La felicidad no se encuentra solo en los logros, sino también en el corazón tranquilo.
Recibe un fuerte abrazo de tu padre,
Albert.
Aquí le habla a su hijo sobre el sentido de la vida, sobre lo que es la "vocación", la voz interior que nos atraviesa y nos lleva a elegir qué hacer, en qué trabajar, qué cosas nos deleitan y cuales no, la importancia de conocerse a sí mismo, y tener tranquilidad de corazón. Ni más ni menos que la frase que lucía en el frontisficio del templo de Delfos dedicado al dios Apolo, en Grecia, para quienes iban a consultar el Oráculo de Delfos: "Te advierto quien quiera que fueses, oh Tú que deseas sondear los arcanos de la Naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo, aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera.
Si tu ignoras las excelencias de tu propia casa, Cómo pretendes encontrar otras excelencias?
En ti se halla oculto el tesoro de los tesoros.
Oh Hombre, conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a los Dioses".
Dicho de otra manera: Oh hombre, tú que pretendes penetrar los misterios divinos, conócete primero a ti mismo. Examina lo que eres, reconoce tus límites, y no atribuyas a los dioses lo que nace de tu ignorancia. Pues quien se desconoce a sí mismo, en vano pregunta al cielo.
También mantuvo correspondencia con Sigmund Freud, al cual preguntó sobre el comportamiento humano, Carta de Albert Einstein a Sigmund Freud1932, en el marco de un proyecto de la Sociedad de las Naciones (precursora de la ONU).
Einstein a Freud – Extractos destacados:
“Estimado Profesor Freud:
El Instituto Internacional de Cooperación Intelectual me ha sugerido que me comunique con usted para intercambiar ideas sobre un problema que, sin duda, le preocupa tanto como a mí:
¿Hay alguna manera de liberar a los seres humanos de la fatalidad de la guerra?
Como físico, estoy naturalmente poco cualificado para abordar los problemas de la psicología o la sociología.Pero, como cualquier otro hombre, no puedo evitar preguntarme por qué la humanidad, a pesar de todos sus avances intelectuales, sigue cayendo en el flagelo de la guerra, tan destructiva y brutal.
¿Es posible controlar los impulsos agresivos de los hombres?¿Hay alguna forma de encauzarlos hacia fines constructivos?
Hoy, el progreso técnico ha dado a la guerra un poder de destrucción tal que su continuación pone en peligro la existencia misma de la humanidad.
¿Qué pueden hacer las ciencias del alma para protegernos de la psicosis colectiva que conduce a la guerra?
Con respeto y amistad,
Albert Einstein Berlín, 1932 A lo cual Freud contestó: Estimado profesor Einstein: Cuando recibí su carta, me sentí honrado y también inquieto por la seriedad de su pregunta. ¿Cómo puede el ser humano liberarse de la fatalidad de la guerra? Usted ha expuesto muy claramente los aspectos políticos del problema. Yo intentaré dar una perspectiva desde el psicoanálisis. La agresividad es una pulsión inherente al ser humano. Junto a Eros, que busca construir, unir, amar, habita en nosotros una pulsión contraria: Thanatos, que tiende a destruir y aniquilar. La guerra es la expresión colectiva de esta pulsión de muerte. Pero no estamos condenados sin remedio. La cultura, la educación, el desarrollo de la razón y la creación de vínculos afectivos más amplios (identificación con los demás seres humanos) pueden limitar y redirigir esta agresión. La ley también es un instrumento poderoso: somete la fuerza del individuo a una voluntad colectiva. Así, si queremos erradicar la guerra, debemos fomentar una cultura que eduque al ser humano a sublimar su agresividad, a canalizarla hacia fines productivos y pacíficos. El camino es largo, pero no imposible. Con respeto y admiración, Sigmund Freud Una vez que Pedro terminó de leer, se reafirmó en él la importancia de darle contenido a las palabras, que no se pronuncien livianamente sino que su significado simbólico llegue hasta las entrañas mismas para desde allí volcarlas a hechos concretos de la vida, no hablar de honestidad, sino ser honestos, no hablar de fraternidad sino ser fraternos, no hablar de la libertad, sino ser libres, no hablar del honor, sino ser honorable, no hablar de la verdad, sino no mentir... Y por último le vino a la mente su amigo Eduardo, que cuando brinda siempre dice: "por los que piensan, dicen y hacen" alineando así esa potente fórmula para llevar adelante la vida. Y ahora sí se dijo Pedro.... que vengan las fiestas nomás ...




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