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Al dia siguiente en el bar.......

  • mpesce1962
  • 7 ene
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: hace 7 días


Pedro espera a su amigo Segundo para preguntarle qué piensa de todo esto del amor y sus derivadas...

La mañana estaba calurosa, son esos días peligrosos, donde la temperatura se eleva por encima de la del cuerpo, entonces no se pasa bien. Pedro aprovecha para ir temprano al bar, a eso de las 5.30 am sale para allí. Poco después de la 6 am, ve aproximarse a su amigo Segundo que, antes de ir a trabajar toma un café con él.

Pedro lo espera ansioso por comentarle todas las emociones que despertaron en él luego de leer la "supuesta" carta de Einstein a su hija. Y ni bien entra Segundo lo atropella verborrágicamente con todo ese tsunami que lo recorría por dentro. Hola Segundo!!!!! sabes que anoche, al cerrar el bar .....¡Querido Pedro! Esa cabecita no para. Y es un estímulo para que las nuestras acompañen. Has abierto varios frentes.

Voy a comenzar por la resignificación de las palabras. El gran Eduardo invoca a los que piensan, dicen y hacen. En esa secuencia de pensamiento, palabra y acción, las palabras son el vehículo de nuestro pensamiento. Al analizar tu expresión “hemos vaciado de contenido a las palabras”, con la cual estoy totalmente de acuerdo, entiendo que se debe a que asistimos a una tremenda crisis del pensamiento crítico, que cronológicamente viene antes que aquellas.

Cuando Kant alienta al sapere aude, atrévete a pensar, expresa que “el hombre es el culpable de su minoría de edad intelectual”.

Si la idea es pobre, también lo será la palabra, entendida como la plataforma de comunicación con los demás. Decía Ludwing Wittgenstein: “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”.

¿Cómo podemos revertir este desastre?

El antídoto es la educación, también en crisis, porque muchas de las instituciones que la sostienen se han debilitado. Me refiero a la familia, al estado, en su justa medida, a las religiones y a instituciones filantrópicas, muchas con cientos de años de historia, que ejercieron un rol protagónico en la gesta del mundo libre, y que hoy no escapan al deterioro de la postmodernidad. Aquí están abarcados los conceptos de libertad, amor (en todas sus acepciones), honestidad, tolerancia, en definitiva, el discernimiento de lo que está bien y lo que está mal.Todo esto transcurre en la vida terrenal, finita y efímera, dominada por el ego sediento de poder. Es quien sufre los embates de la crisis mencionada, y es el responsable del debilitamiento institucional en todos sus niveles. El mismo que al saberse mortal, ha reaccionado con miedo y angustia, los verdaderos padres de las religiones. Y dentro de estas, las que han perdurado en el tiempo son aquellos sistemas de creencias que han logrado evolucionar cuando se toparon con inconsistencias inexplicables, como el terraplanismo, el geocentrismo o la idea de un universo estacionario.

Esta misma evolución moldeó el pensamiento científico, con un resultado inimaginable: las nuevas ciencias, como la física cuántica, están sugiriendo que la conciencia no radica en el cerebro, sino que lo trasciende, siendo este un mero receptor de una energía, una información universal que todo lo abarca. Se produce una síntesis entre el nuevo paradigma científico con las grandes religiones y con las escuelas mistéricas de la antigüedad. Llámalo dios, geómetra, naturaleza, universo, en fin, el dios de Spinoza referido por Einstein. Respecto a su expresión de que “dios no juega a los dados”, de alguna manera nos dice que “la coincidencia es la manera que tiene Dios de permanecer en el anonimato”.

Te conozco Pedro. Se que estás pensando que me estoy poniendo místico. Y tienes razón…es lo que corresponde en estas fechas, cuando el año agoniza.

Pedro también esperaba a Zerbal, su amigo de siempre, al que todos en el bar llaman el profesor.No por rango académico —Zerbal no tiene títulos— sino por una forma de estar en el mundo: una lealtad obstinada a su alma. Nadie lo vio levantar la voz, pero todos lo vieron ordenar silencios.

Zerbal llega temprano, como si el día necesitara orden antes de empezar. No mira el reloj; parece medir el tiempo desde otro lugar. Se sienta con Pedro y Segundo, pide el café de siempre y observa. Siempre observa. Pedro piensa que Zerbal no tiene un cerebro que piensa, sino un alma que sabe.

El mundo es ordinario y sagrado a la vez —dice Zerbal, casi sin aviso—. Lo olvidamos porque confundimos ruido con sentido.

Pedro no responde. Aprende a no interrumpirlo.

El secreto —continúa— no es conocer el mundo, sino conocerse. Uno puede ser investigador de muchas cosas, pero el verdadero trabajo es investigarse a uno mismo. Yo tardé años en entenderlo.

Hace una pausa. No es teatral. Es necesaria.

Un día me di cuenta de algo que me sacudió —dice—. Descubrí que dentro de mí no había una sola persona. Fue un día duro. Muy duro. Sentí que un juez interior me castigaba sin piedad. Estaba mal conmigo mismo… profundamente mal.

Pedro aprieta la taza. No dice nada.

Entonces me hice la pregunta más incómoda que uno puede hacerse —sigue Zerbal—: si estoy mal conmigo mismo… ¿quién es ese “yo” que juzga y quién es ese “yo” que es juzgado? Ahí entendí que había, al menos, dos personas en mí.

Levanta la vista. Sus ojos no buscan aprobación.

Tiempo después, meditando… pescando… en silencio —dice—, me observé observando. Y entonces fue peor. Porque comprendí que en realidad éramos tres.

Pedro traga saliva.

Estaba el que actuaba. Estaba el que juzgaba. Y estaba otro… el que observaba a los dos.

Zerbal sonríe apenas.

Ese fue el que más me llamó la atención. No gritaba. No acusaba. No se defendía. Solo miraba. Y al mirar, ordenaba. Ese día entendí algo esencial: no somos el pensamiento, somos la conciencia que lo observa.

El bar empieza a llenarse. El mundo sigue.

Ahí empezó todo, Pedro —concluye Zerbal—. Cuando uno descubre al observador, deja de ser prisionero del ruido. Y recién entonces empieza a ser libre

¿Sí será importante el pensamiento crítico, Pedro? —dice Zerbal.

Te voy a dar un ejemplo claro. Uno de los más peligrosos.Cuando una afirmación deja de examinarse no por lo que dice, sino por quién la dice.Porque tiene un cargo, un título o un micrófono.

Hace una pausa breve.

Ahí muere el pensamiento crítico.En lugar de preguntar “¿es verdad?”, la pregunta pasa a ser “¿quién lo dijo?”.Y cuando la autoridad reemplaza a la evidencia, ya no pensamos: obedecemos.

Pedro lo mira, atento.

Eso pasa en la política, en la medicina, en la universidad, en los medios.Y pasa también en Uruguay, donde muchas veces confundimos respeto con silencio y consenso con verdad.

Zerbal apoya la taza.

Hay otra forma muy común de no pensar —continúa—: cerrar filas para proteger al grupo, incluso cuando la realidad dice otra cosa. Cuando la pregunta deja de ser “¿qué pasó?” y pasa a ser “¿a quién afecta decirlo?”, el pensamiento crítico se retira.

Levanta la vista.

Eso no es lealtad, Pedro. Es miedo disfrazado de pertenencia.

El bar empieza a llenarse.

Y después están las frases —dice Zerbal—. Las que no explican nada, pero tranquilizan a todos.“Es por el bien común”.“No había alternativa”.“Es lo politicamte correcto correcto”.

Se queda en silencio un segundo.

Cuando una frase calma sin explicar, alguien dejó de pensar.

Zerbal mira por la ventana.

Pero dejemos esto acá por ahora… Pedro te dejo una Pregunta quien piensa el Uruguay a futuro ,

La seguimos mientras saborea un café

 
 
 

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